Pulau Bunaken (”pulau” significa isla en Bahasa Indonesio) es una pequeña isla de las más de 17.000 que hay en Indonesia. Se encuentra al norte de Sulawesi y para llegar a ella hay que coger una lancha desde el maloliente puerto de Manado.

Yo volé a Manado que es la segunda ciudad más grande de Sulawesi. Volé desde Jakarta con Batik Air, que básicamente fue el vuelo más barato que encontré y fui hasta el puerto acompañada por el coche de un amigo de un amigo indonesio.

Dato random: la isla de Sulawesi (o isla de Célebes) tiene una forma chulísima.

De todas formas, a efectos de moverse por la ciudad, es sencillo moverse en Angkot, Go Jek (una especie de Uber Indonesio, yo lo usaba bastante por el país, aunque en muchos sitios turísticos, como Bali, intentan timarte al respecto, pero eso merece otro post) o algo por el estilo.

iglesia indonesia de bunaken

Manado es una ciudad bastante tranquila y agradable, sobretodo en comparación con la caótica Jakarta. Además, en esta parte de Indonesia hay una mayoría católica

Lo que debes saber sobre la isla

Para viajar por Indonesia yo usé la guía de Lonely Planet en la que también aparece información útil sobre Sulawesi y Bunaken.

Es un pedazo de paraíso pequeñísimo, el cual cruzan un par de carreteras, que más bien debo llamar caminos. No hay coches, sólo motos pertenecientes a algunos locales que, como en todo el país, se pueden alquilar un día por lo que cuesta una comida (tres o cuatro euros).

  • La moneda es la Rupia Indonesia (1€ son unas 15.000 rupias).
  • La época del monzón va de noviembre a marzo (aunque con el cambio climático, ya no hay nada seguro en esta vida; yo fui en época de lluvias y me hizo un tiempo espléndido).
  • Son en su mayoría católicos, pero, al igual que los musulmanes también son muy devotos. Es decir, no te salvas de oír esa cadencia interminable de rezos a través de un megáfono a cualquier hora del día.
  • Hay espacios de tiempo en los que la corriente eléctrica no llega a todas partes (sí a los resorts de lujo), por lo que prepárate para quedarte sin luz, batería o wi-fi de súbito y de tanto en tanto(yo procuraba tener siempre el móvil y baterías cargados).
  • No hay crema solar y/o es muy cara. Procura llevar la tuya. Yo me quemé a saco y considero que soy de piel bronceada mediterránea.
  • La gasolina la venden en paraditas en botellas de vidrio de coca-cola (no tengo fotos, pero me pareció un detalle muy chic-vintage).
  • El alojamiento es algo más caro que en otras partes del país… te cuento mi experiencia más abajo.
  • Como en cualquier parte de Indonesia: procura beber sólo agua embotellada.

¿Hay que ser un submarinista profesional para ir a Bunaken?

Es cierto que es una isla definitivamente enfocada al turismo de submarinistas. Pero es que esas aguas, azules a la par que transparentes, son el sueño de cualquier amante del océano.

corales de bunaken
Desafortunada foto del fondo marino de Bunaken

Mis fotos submarinas no hacen justicia a la magnificencia que pude observar en mis primeras inmersiones: corales de mil colores, miríadas de peces de todo los tipos imaginables, tiburones bebé y tortugas centenarias descansando al borde de acantilados que se perdían en la inmensidad, de un azul infinito.

Sin embargo, no es necesario saber submarinismo para visitar la isla, evidentemente. Para mí, fue mi primera experiencia haciendo buceo con botella… y quedé tan encantada que más tarde, en Gili Air, me saqué el curso de submarinismo (pero eso es otra historia). La primera inmersión, sin tener el curso, es algo más cara (yo hice 2 y me costaron 80€ en total) pero vale la pena.

Además, también se puede disfrutar de su calma y de su gente, del olor a mar y del calor del sol.

Eso sí, ¡Cuidado con las corrientes!

Ir a contracorriente no es lo suyo en esta isla.

perro en el agua de bunaken

Hacer algo de ”snorkel” también es una genial idea, pero no olvides que el Pacífico toca muy de cerca, y el mar no es como las amigables aguas del Mediterráneo. Las corrientes son brutales y créeme, no puedes luchar contra ellas. Consulta siempre con un local dónde es seguro nadar y hacia dónde : estarán encantados de ayudarte y de no dejar que el océano se te trague.

El mejor alojamiento que pude encontrar

Ya he comentado anteriormente que el alojamiento aquí es algo más caro que no el resto de Indonesia. Yo me alojé en un ”homestay”, la casa de un local llamado Barri, que dejaba dos de sus habitaciones al servicio de los extranjeros que quisieran alquilarlas. Me cobró unas 200.000 rupias por dos noches y me acogió en su casa, junto a unos holandeses que ya llevaban un tiempo ahí. Su mujer nos cocinaba desayuno, comida y cena: platos sencillos pero buenísimos. Además me dio algunas vueltas con su moto para que conociera la zona y a algunos locales. Hasta me llevé algunos cocos gratis:

coco en bunaken

Eso sí, el baño no es para princesas tiquismiquis (aunque para el estándar indonesio estaba bien limpio).

Deja que la tranquila Bunaken te absorba.

Deja que la calma de este pedacito de tierra te entre por los poros y respira. El ritmo de la isla es lento, pero ahí precisamente reside se encanto. ¡Déjate llevar por el y disfruta de no hacer nada de vez en cuando!

Categorías: VIAJES

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