Puedes estar más de un mes sin comer, más de una semana sin dormir y varios días sin beber… pero tan sólo puedes estar unos minutos sin respirar. Hasta el más gañán sabe respirar. Es una función que tenemos interiorizada. Tanto es así que te puedes pasar días enteros sin pararte a pensar en que respiras continuamente.

Dominar tu respiración es, en cierta forma, dominarte a ti mismo.

El pranayama es la denominación sánscrita para una serie de ejercicios de respiración, que se practican en yoga. prāṇá significa aire, fuerza vital, y iāma significa control.

A mí me gusta pensar en el pranayama como el arte de respirar con todo el cuerpo.

Los beneficios del pranayama.

El pranayama, o la respiración consciente y controlada, induce a un estado meditativo. Controlar tu respiración tiene grandes beneficios, entre los cuales:

  • Mantener un ritmo respiratorio constante ayuda a mejorar el rendimiento muscular. Por eso en yoga (sobretodo en Vinyasa) se hace mucho hincapié en enlazar respiración con movimiento.
  • Oxigena la sangre, cosa que tiene una serie de consecuencias muy positivas, como el mismo tema del rendimiento físico del que hablaba en el punto anterior, una mejora de la digestión, etcétera.
  • Ligado a lo anterior, también aumenta tu resistencia física.
  • Aumenta tu capacidad pulmonar. Todo aquello que se ejercita, mejora su rendimiento. Y los pulmones no son una excepción.
  • Respirar lenta y profundamente reduce el esfuerzo que tiene que hacer el corazón. De hecho, hay culturas que tienen la creencia de que los seres vivos tenemos un número determinado de latidos del corazón en la vida, por lo que ralentizar el ritmo cardíaco alargaría la vida.
  • Como calma las pulsaciones, calma también el ánimo, así que es una gran ayuda contra los nervios, la ansiedad o el estrés.
  • Te hace más consciente de tus funciones vitales, por medio de la meditación.
  • Es, de hecho, un estado meditativo, por lo que tiene todos los beneficios asociados con ello.
  • Te ayuda a ser más reflexiva.

Al final, trabajar en tu respiración y llegar a dominarla implica tener un mayor control sobre tus reacciones. Es decir, no cambiarás lo que suceda a tu alrededor, pero sí puedes cambiar cómo te comportas, lo nerviosa que te pones o como afrontas el problema. Pero esto no es una fórmula mágica, es un trabajo diario

Técnicas respiratorias que te ayudarán a petarlo en tu día a día.

Puedes encontrar diversos libros (como este) y maestros que profundizan en la práctica del pranayama. Pero aquí te voy a contar los básicos.

Una rutina meditativa y de control de respiración, unida a una rutina de yoga (que van muy de la mano) son hacerle un favor a tu cuerpo y a tu mente. Lo ideal es dedicarle unos minutos a la respiración consciente cada día: ya sea por las mañanas al despertarte y meditar, ya sea antes de empezar tu práctica de yoga.

Sin embargo, cuando tienes la suficiente práctica, es también un recurso al que recurrir en momentos de tensión emocional, por ejemplo.

Hay diversas técnicas respiratorias. ¿Cuando estas muy asustada y contienes el aliento? Eso podría ser una técnica de respiración, si lo hicieses conscientemente.

Aquí te explico, a grandes rasgos,de qué van las técnicas de pranayama más conocidas:

Kaphalabati

Es una respiración muy rápida y potente, pero profunda al mismo tiempo. Para ello se utiliza el abdominal.

Persigue la hiperoxigenación de la sangre.

Agni Prasana

Es también una respiración rápida y rítmica, pero más superficial.

Ujjayi

Es muy común usar esta respiración en Ashtanga yoga, pero se puede realizar en casi cualquier postura y secuencia.

En esta técnica el objetivo es que tanto las inspiraciones como las expiraciones sean largas y constantes.

Se trata de dejar la glotis semicerrada para que pase el aire justo, rozando el paladar. Habitualmente se produce un sonido que recuerda al rumor de las olas.

Anuloma Viloma

En este tipo de respiración, el ritmo también es lento y pausado.

Se usan los dedos para tapar los orificios nasales por turnos, de forma que se inspira por el orificio derecho con el izquierdo tapado, se tapa el derecho, se abre el izquierdo y se expulsa todo el aire. Seguidamente, se inspira por el orificio izquierdo, tras lo cual se tapa. Se exhala por el derehco. Y así sucesivamente.

respiración

Existen muchas otras técnicas respiratorias. Es cuestión de ir aprendiéndolas y avanzando poco a poco. Lo dicho, sentarte en una postura cómoda y simplemente observar tu respiración, contando o tratando de alargar las exhalaciones, ya tiene un impacto positivo tanto en la mente como en el cuerpo.

Categorías: YOGA

0 commentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *